Traducción vs interpretación: ¿cuál es la diferencia?

Muchos asumen a menudo que debido a que tanto los traductores como los intérpretes trabajan con idiomas, los dos términos son intercambiables. Aunque tienen sus similitudes, estas profesiones requieren diferentes conjuntos de habilidades y sería difícil encontrar a alguien que pueda brindar ambos servicios con un alto nivel.

La traducción es la expresión de una palabra escrita en otro idioma. Durante el proceso de traducción, los traductores suelen utilizar diferentes recursos para la investigación, como diccionarios y materiales de referencia. También hay varias etapas para una traducción, incluida la edición, el formateo y la revisión.

La interpretación, por otro lado, es un proceso diferente. Hay dos tipos de interpretación: interpretación simultánea e interpretación consecutiva.

La interpretación simultánea requiere que el intérprete interprete al mismo tiempo que se habla el idioma, lo que significa que debe escuchar en un idioma y hablar en otro al mismo tiempo. La interpretación consecutiva permite al intérprete más tiempo de procesamiento, ya que espera a que el hablante termine de hablar antes de repetir en el idioma de destino.

Existen algunas similitudes entre los dos, lo que podría generar confusión. Tanto la traducción como la interpretación implican un profundo conocimiento de los idiomas involucrados, así como de las culturas que los rodean, además de un amplio conocimiento del tema. Además, tanto los traductores como los intérpretes tienen el deber de transmitir el significado original del contenido sin dejar de ser imparciales.

Sin embargo, existe algo más que una simple diferencia entre estos servicios.

Los traductores tienen más tiempo y más posibilidades de que otras personas editen y corrijan. Los intérpretes deben actuar sobre el terreno, lo que exige una gran capacidad de procesamiento, especialmente en la interpretación simultánea.

La traducción es un procedimiento muy técnico, a menudo con poco margen de error. Los traductores tienen en cuenta el contexto en el que se utiliza el texto y realizan la investigación necesaria para asegurarse de que utilizan el lenguaje adecuado. Si bien los intérpretes no tienen total libertad para interpretar el contenido, no siempre es necesario, ni siquiera apropiado, transmitirlo literalmente. El intérprete debe pronunciar el discurso de una manera que sea comprensible y se ajuste a la cultura del oyente, que incluiría la adaptación de características comunes de la conversación o discursos públicos como metáforas, modismos y coloquialismos, manteniendo el efecto deseado y sin tiempo para la investigación.

Un intérprete también debe comunicar adecuadamente el tono y la emoción del discurso, particularmente cuando están promoviendo la conversación (interpretación de enlace). Mientras que los traductores suelen traducir a su lengua materna, se espera a menudo que los intérpretes puedan trabajar en ambos sentidos.

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